Edenor propuso un aumento tarifario de $9.624 más por mes desde abril para el AMBA

Este jueves, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) fue testigo de una audiencia que podría definir el rumbo de las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como parte del plan de sinceramiento de tarifas que impulsa el Gobieno de Javier Milei, que no se detendrá pese a que 2025 es un año electoral.

La audiencia fue convocada para debatir el cuadro tarifario que las empresas distribuidoras de luz, Edenor y Edesur, comenzarán a aplicar a partir del próximo trimestre, lo que también afectará a los costos que manejarán las empresas encargadas de transportar la energía en todo el territorio, aunque las discusiones se realizarán por separado y días diferenciados.

El Gobierno está decidido a regularizar el sistema tarifario después de años de emergencia económica. El nuevo esquema de aumentos, si no sucede ningún evento disruptivo, debería durar cinco años y contempla aumento tarifas todos los meses, según una fórmula automática de ajuste vinculada a la inflación.

“El Gobierno entiende que la recomposición de tarifas y subsidios constituye una condición ineludible para desandar un camino signado por la subestimación de los costos reales de mantenimiento, optimización y ampliación de la red eléctrica nacional por planes de inversión limitados y en consecuencia por una prestación deficiente y absolutamente vulnerable a exigencias extraordinarias”, dijo Osvaldo Rolando, interventor en el ENRE.

Edenor presentó una propuesta que dejaría a 2,3 millones de usuarios con una factura promedio de $29.544, lo que implica un aumento de $9.624 mensuales. Según la empresa, esto equivale a pagar $320 más por día por el servicio eléctrico.

En nombre de la distribuidora, Guido Hernández pidió que se mantengan los ajustes mensuales para darles a los usuarios “mayor gradualidad y previsibilidad, evitando incrementos bruscos en las tarifas, como ha ocurrido en el pasado”. Y agregó: “Estos ajustes no suponen un cambio de tarifa, sino solo su actualización para mantenerla a valores constantes y reales”.

Para justificar el incremento, Edenor comparó el costo de la luz con otros gastos cotidianos. "Un tanque de nafta ronda los $58.000, el cable e internet cuestan $67.000 y una familia gasta $106.000 en telefonía celular", argumentó.

"El incremento de $9624 equivale a tres cuartos de una docena de facturas o una pizza individual. Es un promedio diario de $320, un tercio de una medialuna″, dijo Hernández.

Además, aseguró que, a nivel internacional, la tarifa argentina es "barata": mientras aquí se paga USD 27 por 275 kWh, en Brasil cuesta USD 44, en Chile y Perú USD 59, y en Uruguay USD 73.

La empresa también detalló cómo se compone la factura de luz: el 44% corresponde a generación, el 30% a distribución, el 24% a impuestos y tasas municipales, y solo el 2% al transporte. Para garantizar futuros ajustes, Edenor propuso un mecanismo automático basado en índices de salarios, precios mayoristas y al consumidor.

Por su parte, Edesur -que gestiona el 16% de la demanda total del país-, optó por un enfoque más ambiguo. La compañía planteó "simplificar" las escalas tarifarias y ajustar recargos por exceso de potencia, aunque evitó precisar cifras concretas.

La distribuidora dijo que con la tarifa actual, casi el 40% de los clientes paga como máximo $25.000 mensuales por el servicio de electricidad, y solo el 9% de los clientes supera los $75.000 mensuales.

Luciano Sket, responsable de Edesur, afirmó que “hasta el día de hoy, vivimos una postergación sistemática de las obligaciones legales del Estado. En gran parte de este período, con ingresos escasos, nos endeudamos para poder realizar inversiones que nos permitieron mejorar la calidad del servicio, reduciendo cerca del 40% el tiempo promedio de interrupción. Consideramos que podemos y debemos seguir mejorando, pero como es lógico, para ello se necesitan recursos".

Mientras las empresas eléctricas, que deberían realizar inversiones por al menos USD 2000 millones en conjunto para mejorar la calidad del servicio, buscan "reflejar la evolución del perfil de los consumidores", los usuarios del AMBA se preparan para un invierno no solo frío, sino también más caro.

Fuente: Diario BAE